TÉCNICA DE RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS

Constantemente nos enfrentamos a situaciones nuevas donde es necesario tomar decisiones. De hecho, vivir implica aceptar que la vida está llena de conflictos que debemos resolver, desde dilemas menores y cotidianos, hasta otros más significativos.

La técnica ideada por D´Zurilla y Goldfried surge para facilitar la toma de ciertas decisiones siguiendo 5 pasos. En la práctica clínica se suele utilizar como una herramienta muy interesante a la hora de dar respuestas a ciertos conflictos, pero también como un modo de entrenamiento en autocontrol, pues tiene por meta que la persona aprenda a pensar por sí misma de manera  más reflexiva, teniendo en consideración el mayor número de variables posibles.

Los 5 pasos de la Técnica de Resolución de problemas son:

 

1.  ORIENTACIÓN GENERAL

La actitud, el estado de ánimo, la predisposición o la orientación con la que nos enfrentamos a los problemas influyen decisivamente en el modo de resolverlos.

Antes de tomar cualquier decisión, es necesario que nos sintamos motivados y que aumentamos nuestras expectativas con respecto a nuestras propias capacidades, ya que cuanto más confiemos en nuestra capacidad para alcanzar el éxito, mayor sentimiento de control sobre la situación tendremos y de este modo, más probabilidades tendremos de encontrar una solución adecuada.

La actitud con que debemos enfrentarnos al problema implica:

  • Considerar que las situaciones problemáticas constituyen una parte normal de la vida, que los problemas son normales e inevitables, pero que se pueden afrontar de forma eficaz.
  • Identificar y reconocer las situaciones problemáticas cuando se presentan.
  • Reflexionar, intentar no responder con un primer impulso.

 

2. DEFINICIÓN Y FORMULACIÓN DEL PROBLEMA

Una vez identificado el problema, ahora debemos definirlo, para ello realizaremos las siguientes tareas:

  1. Recoger toda la información disponible sobre el problema: ¿Quién?, ¿Qué?, ¿Donde? Y ¿Cuando?
  2. Describir los hechos en términos claros y sin ambigüedades.
  3. Discriminar la información relevante y los hechos objetivos de las suposiciones e interpretaciones que no han sido comprobadas.
  4. Establecer objetivos realistas que nos gustaría alcanzar
  5. Identificar los obstáculos que existen y que nos impiden alcanzar nuestros objetivos.
  6. Reevaluar los objetivos del problema.

 

3. GENERACIÓN DE ALTERNATIVAS

En esta etapa es importante que encontremos una gama de respuestas tan amplia como podamos, ya que cuanto mayor sea el número de soluciones posibles ante un problema (por muy disparatadas que inicialmente parezcan) más probabilidades tendremos de encontrar la correcta.

 

4. LA TOMA DE DECISIONES

A la hora de seleccionar la solución más adecuada de entre todas las alternativas generadas nos basaremos en el criterio de utilidad. Según esto, escoger significa:

  1. Predecir las consecuencias potenciales si una alternativa particular se pone en práctica. Anticiparemos los resultados de cada solución teniendo en cuenta las consecuencias positivas y negativas esperadas, tanto a corto como a largo plazo. Se trataría de identificar los pros y los contras de cada alternativa.
  2. Evaluar los resultados de cada solución respecto a las otras soluciones alternativas, teniendo en cuenta diferentes variables como: el bienestar emocional, el balance entre coste y beneficio, tiempo y esfuerzo invertido, etc.

 

5. PUESTA EN PRÁCTICA DE LA SOLUCIÓN Y VERIFICACIÓN

¡Ahora es el momento de pasar a la acción! Es el momento de llevar a la práctica la solución elegida, observar las consecuencias de nuestros actos y comparar el resultado real con el previsto.

Si la comparación resulta satisfactoria, el proceso de resolución de problemas llega a su fin. Si por el contrario, resulta insatisfactoria, hay que reiniciar el proceso, repitiendo ese procedimiento hasta que se obtiene una comprobación satisfactoria, momento en el que termina la resolución del problema.

La Técnica de resolución de Conflictos, puede aplicarse a:

  • Personas dependientes que recurren demasiado a las sugerencias y orientaciones de otros.
  • Niños y adolescentes que desean actuar con independencia
  • Momentos de indecisión laboral, vocacional, etc.