Descubre qué es el síndrome postvacacional, a quién afecta y como evitarlo

El verano parece que se acaba, si no es porque descienden las temperaturas y empieza a anochecer antes, es porque llega septiembre con la vuelta al cole, y con la vuelta al trabajo.

Como cada año, por estas fechas uno de los términos que mas se escuchan en los comentarios entre los compañeros de trabajo o con los amigos, es el de depresión postvacacional.

De hecho, una reciente encuesta de Lee Hecht Harrison, revela que 4 de cada 10 trabajadores sufrirán el síndrome postvacacional.

Aproximadamente el 41% de las personas sufren el síndrome postvacacional al reincoporarse otra vez al puesto de trabajo tras un período de vacaciones.

Pero, ¿En qué consiste el síndrome post-vacacional?

Son aquellos síntomas como de falta de energía, de desmotivación y en muchos casos de tristeza que sufrimos los trabajadores cuando nos volvemos a incorporar al puesto de trabajo tras volver de un período de vacaciones.

Esto ocurre cuando, tras romper con nuestra rutina, volvemos otra vez a nuestro día a día.

Volver de un período de vacaciones

¿A qué tipo de trabajadores afecta más?

Por norma general, lo sufren más los trabajadores que aglutinan las vacaciones es un solo mes.

Los trabajadores que concentran el período de vacaciones en 3 semanas, 4 semanas, son más propensos a sufrir este síntomas.

Esto es así, porque cuando estamos en un período de más de 3 semanas de vacaciones, los hábitos se rompen con más facilidad y cuesta más volver a nuestro día a día.

También, un trabajador que no esté contento con su puesto de trabajo, que no esté contento con su jefe, con sus compañeros, es mucho más propenso a sufrir este síndrome post-vacacional ya que la vuelta a la rutina es más dura cuando tenemos que volver a enfrentarnos a este tipo de ambiente más hostil.

Hay 2 competencias que inciden directamente en la probabilidad de sufrir o no este síndrome y son la tolerancia a la frustración y la resilencia.

Una persona que posee una alta tolerancia a la frustración y que es más resiliente tiene menos probabilidades de sufrir el síndrome postvacacional.

Porque en definitiva, son personas que ante cualquier cambio poseen una gran capacidad de adaptación y por tanto tardan menos en recuperar la normalidad

¿Todos los trabajadores lo sufren por igual?

Dentro del síndrome postvacacional nos encontramos con síntomas más leves. Muchos sufrimos esta desmotivación, una pereza por volver o que nos cuesta más despertarnos por las mañanas. 

Porque aunque estés contento en tu puesto de trabajo, la gran mayoría de las personas disfrutan estando de vacaciones y lo prefiere antes que estar trabajando y siempre, cuesta volver.

Por eso, se puede decir que cuando hay un período de ruptura, es normal que nos cueste volver a la rutina, que nos cueste poner el despertador o que nos de pereza volver a coger el coche y encontrarnos con los atascos. Todos estos son síntomas normales. 

Lo habitual es que pasados unos 3 días, volvamos otra vez al hábito o la rutina diaria.

Hay veces que estos síntomas son más agudos, encontrándonos en cuadros de mayor fatiga o mayor estrés al volver a la rutina laboral

Dado que lo normal es que la adaptación dure entre 2 o 3 días, cuando se prolonga durante semanas, o cuando los síntomas son más importantes, la situación se puede agravar. Es entonces, cuando se recomienda acudir a un profesional, porque probablemente existan otras causas que estén manteniendo esta sintomatología.

Consejos para prevenir el síndrome postvacacional

Retomar el horario de sueño habitual lo antes posible: Se recomienda que días antes de volver al puesto de trabajo, nos levantemos cada día un poquito más temprano. Lo mismo a la hora de acostarse, que nos acostemos cada día un poco más temprano. De esta manera el cuerpo se adapta mucho mejor y no tiene esta sensación de ruptura con la rutina.

Cuando nos encontramos de vacaciones fuera de nuestro lugar de residencia, siempre que se pueda hacer, es aconsejable regresar unos días antes para que el trabajador pueda volver a su entorno habitual y tenga un poco de tiempo para volver a la rutina y la actividad diaria.

Se recomienda no concentrar el período de vacaciones en un mismo mes, sino repartirlo durante el resto del año, siempre que laboralmente sea posible.

Incluso es aconsejable que durante los primeros días de incorporación a nuestro puesto de trabajo, nos levantemos antes de lo habitual. Ya que esto crea un efecto psicológico según el cuál, nos da la sensación de que disponemos de más tiempo durante la mañana y por lo tanto podemos afrontar el día sin agobio y sin las prisas de no llegar a tiempo a todas partes. Nos permite el ir con más calma y con la sensación de no ir corriendo con tanto agobio.