Semáforo del Comportamiento o las Emociones

 

Una herramienta para mejorar conductas en niños e identificar emociones.

 


El semáforo del comportamiento o de las emociones es una herramienta muy sencilla y eficaz para el manejo de la ira, las rabietas, la impulsividad, la desobediencia ya que ayuda a los niños a identificar de una manera muy visual y clara en qué situación se encuentran, y sobre todo y creo que lo más importante de todo, les enseña a saber qué pasos deben seguir para encontrarse mejor.

Nosotros como padres, educadores o cuidadores, somos los responsables de enseñarles a cambiar el estado en el que están para sentirse mejor. De nada sirve que les digamos qué se están portando mal o que eso no se hace así, si no les mostramos el camino para alcanzar un buen comportamiento o una emoción adecuada a la situación en la que se encuentran.

El semáforo del comportamiento nos puede ayudar a nosotros y sobre todo a los más pequeños a identificar donde nos encontramos y donde queremos ir.

 

EN QUÉ CONSISTE EL SEMÁFORO DEL COMPORTAMIENTO

Funciona con los 3 colores de un semáforo:

VERDE: “Adelante, lo estás haciendo bien, sigue así”. Indica el estado emocional óptimo en el que el niño se siente bien, o el comportamiento correcto que está teniendo. 

AMARILLO: “Cuidado, para y piensa”. Le damos la oportunidad de darse cuenta de que lo que está empezando a hacer o sentir no es lo más correcto o adaptativo en la situación en la que nos encontramos, así que le animamos y ayudamos a parar, tomar conciencia de lo que está ocurriendo y le proporcionamos ayuda para generar un cambio hacia el VERDE. Lo habitual, si no hiciésemos nada, es que termine en un color ROJO.

Si el niño está en AMARILLO y no hacemos nada, lo habitual es que pase al color ROJO.

ROJO: “Stop, para, no sigas así”. Está instalado en una emoción negativa o en un comportamiento que queremos que modifique. Puede estar sintiendo rabia, ira, estar en plena rabieta, desobedeciéndonos, etc. Nuestra tarea aquí es intentar que se de cuenta de lo que está ocurriendo e invitarle a ir al color AMARILLO, “para y piensa lo que te está pasando” para así facilitar un cambio hacia el VERDE. 

 

PARA QUÉ SE PUEDE UTILIZAR

Esta herramienta la podemos utilizar para señalar el estado en el que se encuentra aquí y ahora, para incidir en una conducta o emoción que está ocurriendo en este momento. Así podemos reforzar lo que hace bien, el semáforo está en verde o lo que puede cambiar si el semáforo está en amarillo o rojo.

También la podemos utilizar como una herramienta de recompensas por un buen comportamiento.

Si podemos decir que ha tenido o que hemos tenido un día con él en VERDE, porque nos ha ayudado en las tareas de la casa, ha jugado ordenadamente, ha recogido la habitación, ha colaborado con nosotros, se lo ha pasado bien, se ha reído mucho, etc, o simplemente porque ha pasado un buen día, ponemos una señal en el color verde.

Si al finalizar la semana ha tenido un número determinado de días verdes, le recompensamos por ello. Las recompensas deben ser siempre pactadas y consensuadas con el niño (chuches, ir al cine, ver una película, acostarse más tarde el fin de semana, un pequeño regalo, etc.) y nunca debemos olvidar reforzar verbalmente, que nos oiga comentar con otras mamas, abuelos, vecinos, etc., lo bien que se está portando o lo contento que está y lo bien que nos hace sentir a nosotros eso ya que nos encanta estar así con él.

El objetivo no es castigar, sino reforzar y enseñarle a darse cuenta.

Un día ROJO indica no solo que él ha tenido un mal día, sino que nosotros no hemos podido enseñarle a gestionar bien y que quizás nos hemos visto arrastrados tras sus rabietas, pataletas, mal humor y malas contestaciones (o viceversa). Pero nos da la oportunidad de identificar que los días malos existen y que los podemos cambiar y esta enseñanza es muy valiosa. 

Todos tenemos días malos, no pasa nada. Mañana tendremos la oportunidad de tener un día VERDE.

El semáforo del comportamiento se puede utilizar para:

  • Enseñar Autoconocimiento: Señalamos el estado en el que se encuentra aquí y ahora.
  • Reforzar un buen comportamiento: Premiamos los días en VERDE
  • Enseñar que los días malos también existen y no pasa nada: El ROJO es necesario para darnos cuenta de lo que nos gustaría cambiar.
  • Propicia en Autocontrol: Para, date cuenta y cambia… si quieres.

Se puede utilizar con niños desde los 3 años, que el momento en el que empiezan a conocer el funcionamiento de los semáforos hasta niños de 8 años. Con niños mayores 10-12 años se podría utilizar un sistema similar si le añadimos complejidad y nos centramos más en las emociones y no tanto en la conducta únicamente.

Te animo a que lo utilices y me cuentes qué tal te está funcionando. Si tienes alguna duda o se te ha ocurrido una idea mejor, también puedes compartirla conmigo.

La foto corresponde al semáforo “casero” que yo utilizo en casa y con mis pacientes. Por Internet tienes un montón de ideas y modelos similares que te pueden gustar más, hay uno con búhos, con más purpurina, más grandes, con luces, etc. Elige con el más cómodo os sintáis en casa y en la realización deja participar a los pequeños, no quedará perfecto pero ellos lo identificarán como algo propio.

2018-09-10T23:03:41+00:00

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