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Trabajamos contigo para superar tus dificultades de una manera cercana y cálida, desde la comodidad y seguridad de tu hogar.

La atención psicológica a domicilio implica un cambio no tanto en la metodología terapéutica, sino en la forma de administración de la misma. De esta manera, es el paciente el que acoge al terapeuta dentro de su zona de confort y su área de confianza, proporciónandoles a ambos numerosos beneficios.

Beneficios de la terapia a domicilio para el Psicólogo

Para el profesional intervenir directamente en el domicilio le proporciona una cantidad de información mayor y más objetiva a la que se recoge únicamente con la atención en la consulta. Además la cercanía al entorno familiar y al contexto en el que se desarrolla la problemática hace que la incidencia del psicólogo sea más efectiva, precisa y personalizada. Durante la intervención, el psicólogo presencia situaciones muy espontáneas como por ejemplo discusiones, formas de interrelación y comunicación familiar, disposición del entorno, dinámicas emocionales de la casa, etc.

Trabajar en tu casa me proporciona más información, mayor facilidad para comprender tu situación. Me resulta más fácil entenderte y acercarme a ti.

Beneficios de la terapia a domicilio para el Paciente

Para quién demanda la atención psicológica domiciliaria, le supone una gran comodidad y seguridad por estar en un entorno conocido y elegido por él mismo. También supone un ahorro de tiempo y energía y sobre todo, en muchos casos agradecen que la intervención sea en el domicilio porque es ahí donde está el problema y es una forma mucho más rápida de resolverlo.

Trabajar en tu casa, te proporciona mayor control sobre la terapia y mayor comodidad. Te resultará más sencillo abrirte, nos vincularemos antes y crearemos una relación de confianza mutua más rápida.

Error … más ventajas

La flexibilidad en cuanto al lugar donde se realizará la terapia psicológica tiene muchas ventajas, tanto para el paciente como para el psicólogo y en consecuencia para los resultados de la misma. La relación se establece antes y los tiempos de tratamiento se acortan significativamente.

La atención domiciliaria es efectiva tanto en el tratamiento de la población infantil y juvenil como para adultos, teniendo un gran impacto para la persona demandante y, en los casos que lo precise, con su familia.

Con niños y jóvenes se pueden instaurar más fácilmente hábitos de comportamiento adecuados en el mismo entorno donde se deben realizar, como por ejemplo, las conductas relacionadas con las pautas de estudio, de sueño, cumplimiento de las normas y, en definitiva, las rutinas y comportamientos diarios y adaptativos que realizan en su propia casa. Del mismo modo, supone un tipo de intervención que se adapta completamente a la cotidianidad del niño o del adolescente ya que se interviene en su habitación, con sus juguetes, sus materiales, sus padres, etc. Al no tener que acudir a una consulta, viven con mayor normalidad la presencia del psicólogo y les resulta más divertido y fácil abrirse. Las sesiones con los más pequeños se basan en juegos, que son más sencillos de realizar y posteriormente de reproducir por sus padres si los realizamos en su propia habitación o espacio de juego.

Con los adolescentes es eficaz en el tratamiento de problemas de autoestima y autoconfianza, consumo de sustancias tóxicas, alteraciones del estado de ánimo, entre otros. Es muy común la intervención con los padres de forma simultánea, sobre todo en los casos en los que los problemas de conducta se desarrolla con ellos. Si el adolescente accede a que la terapia se desarrolle en su habitación, la vinculación se produce de una forma más rápida, ya que nos da permiso para entrar en su zona de confort.

En relación a la terapia con adultos, la intervención a domicilio es muy beneficiosa en casos de pacientes con ansiedad y depresión así como en fobias sociales. Además tiene mucho éxito en patologías que cursan con enfermedades crónicas, trastornos psicosomáticos o dolor crónico. No obstante, cualquier persona puede beneficiarse de dicha intervención siempre y cuando se ajuste a sus necesidades. La comodidad de hablar con el psicólogo desde el sofá de tu casa implica una mayor relajación a la hora de expresar tus preocupaciones y la relación que se establece entre el terapeuta y el paciente es más cercana en un tiempo mucho menor que el necesario en una consulta.

El proceso terapéutico supone una oportunidad para el cambio, la toma de conciencia, el fortalecimiento de la identidad y la adquisición de herramientas para poder vivir independiente.

La psicoterapia requiere un período de tiempo, un esfuerzo por parte del paciente y del profesional y una continuidad y constancia para que de sus resultados.

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