¿Cómo son las personas con déficit de autoestima?

Extremadamente críticos consigo mismos: los criterios que utilizan para evaluar sus propias acciones, sus propios pensamientos y para juzgar la imagen que representan dentro del grupo social al que pertenecen, son criterios idealistas y perfeccionistas. Parten de ideas erróneas como las siguientes:

  • “Yo debo ser bueno en todo lo que hago, digo y pienso”
  • “Si no soy como debo ser, no valgo nada”
  • “Yo se cómo debo ser para ser el mejor en todo”
  • “No comportarme como debo es no tener valor como persona”
  • “Equivocarme es un error imperdonable que anula lo bueno que hice en el día de hoy y me obliga a volver a empezar”

Muy perfeccionistas con todo lo que emprenden, todo debe estar muy bien hecho, si no es así no tiene valor alguno. Por tanto, la ejecución de sus actos está bajo un alto nivel de ansiedad que les impide estar concentrados en realizar la tarea sin importarles el resultado.

Tienen pensamientos negativos automáticos que se disparan en su mente, y que interfieren con los pensamientos autoinstructivos necesarios para la realización de la tarea. Esos pensamientos girarán en torno a los siguientes contenidos:

“Me va a salir mal”

“Si me sale mal todos pensarán que soy muy torpe”

“Todo el mundo está mirándome”

A su vez, la aparición de síntomas fisiológicos típicos de la ansiedad como sudoración, taquicardia, temblor… son interpretados como señal de que algo en su organismo no funciona bien, de que él no es como los demás, reforzando así la baja valoración de sí mismo.

Excesivo temor a cometer errores, por ejemplo, el simple hecho de dudar o contestar mal a una pregunta que le hacen, es sinónimo de catástrofe. El pensamiento básico sería: “Nunca olvidarán que hoy cometí un error”. El miedo a no hacer las cosas perfectamente les lleva a, por ejemplo, contestar “no sé” cuando se les pregunta algo si no están seguros de conocer la respuesta. En niños les ocurre que como consideran que deben siempre, dar respuestas correctas, pueden tardar un intervalo de tiempo mayor que cualquier otro niño de su edad para tomar una decisión, con lo cuál, adoptan una actitud de gran inseguridad. Aun teniendo buena capacidad intelectual para realizar sus trabajos, les ocupa gran parte del tiempo ya que comprueban una y otra vez si lo que hicieron está bien, está muy bien, o si por el contrario, deben volver a revisarlo y corregirlo para que quede perfecto. Por este motivo, en niños y adolescentes se refleja en que suelen tardar más tiempo en acabar sus tareas escolares que el resto de sus compañeros. Serán siempre poco creativos y originales en sus trabajos libres pues el hecho de innovar, para ellos, es aumentar la probabilidad de cometer errores. También suelen presentar ansiedad ante situaciones escolares y pueden aparecer bloqueos o sensación de “mente en blanco” ante pruebas y exámenes como respuestas de evitación ante la evaluación externa.

Muy sensibles a la crítica; las reacciones emocionales y conductuales ante una llamada de atención sobre su conducta, son siempre exageradas. Lloran, patalean, se enfadan, se aíslan y no lo olvidan fácilmente. Tienden a hacer sus propias interpretaciones de lo que han oído y suelen encontrar intenciones ocultas y erróneas en lo que los demás dicen o hacen, “dijo que podría haber hecho mejor el examen, pero lo que quería decir era que soy un torpe”.

Necesitan la aprobación continua de los demás en todo lo que hacen, piensan y dicen. Confían muy poco en sus capacidades y en sus decisiones por lo que necesitan la opinión de otras personas que les reconozcan cómo están haciendo las cosas. De esta opinión depende el que ellos se valoren o no como personas. Necesitan exponer y dar a conocer cada triunfo.

Algunos rasgos de la autoestima baja

La mirada: Se encuentra regularmente dirigida hacia el suelo, en tanto el rostro orientado hacia un lado, es como si tratara de esconder algo.

Expresa apatía, culpabilidad y timidez.

La cara: Se caracteriza por tener el ceño fruncido, que indica disgusto o confusión.

Parece una especie de rubor o palidez súbita en la piel de la cara, que expresa una sensación de vergüenza y pena, unido a una labilidad vegetativa y vasomotora.

Forma de estar de pie: La posición que mantiene al estar de pie es de forma encorvada y escurridiza, predominando la cabeza agachada.

Forma de sentarse Se sienta encorvado y encogido con expresión de cansancio, agotamiento y aburrimiento, es como si el cuerpo le pesara o se encontrara cargando con un enorme peso que no soporta.

Forma de caminar Generalmente camina encorvado con las manos introducidas en los bolsillos e indicando abatimiento, desaliento y preocupación.

Cuando la autoestima es muy baja, las manos las lleva entrelazadas a la espalda, expresando mayor preocupación y falta de confianza en sí mismo.

Presenta hiperhidrosis: Este rasgo se caracteriza por un aumento de la sudoración y la humedad en las manos y los pies. Pero ante situaciones de tensión, excitación y estrés comienzan a sudar considerablemente por todo el cuerpo.

2017-10-19T13:40:22+00:00

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