La ansiedad anticipatoria ante un futuro que en nuestro pensamiento siempre es negativo.

Esta semana, en una sesión con una paciente, hemos trabajado sobre lo que nos ocurre cuando nos preocupamos por las cosas que todavía no han pasado, es decir, nos anticipamos al futuro, y es que como seres humanos, tenemos una maravillosa capacidad para adelantarnos a lo que puede ocurrir si tomamos una u otra decisión, ya que esta capacidad nos prepara para aceptar un futuro incierto y nos prevé de las distintas consecuencias de nuestros actos.

Sin embargo, en determinadas circunstancias, no nos proporciona la seguridad que estamos buscando.

“Perdemos mucho tiempo adelantándonos a situaciones negativas y agobiándonos por cosas que luego no ocurren”.

En función de nuestras pasadas experiencias, lo que hemos aprendido o lo que hemos visto en situaciones similares, haremos unos planes futuros que nos servirán para encajar mejor determinadas situaciones.

Beneficios de anticiparnos:

Nuestra capacidad de anticipación es la base de nuestra adaptación, ya que al ser capaces de pensar en el futuro, somos capaces de planificar acciones, conseguir objetivos, establecer metas, etc.

Una visión hacia el futuro nos mantiene alerta, nos previene de consecuencias negativas y nos protege ante hechos que podrían ser peligrosos.

Sin embargo, ¿qué ocurre cuando pensamos siempre en un futuro negativo?

Nuestra necesidad de tener bajo control lo que nos rodea, hace que en situaciones de incertidumbre y de preocupación constante sobre el futuro, sintamos lo que llamamos ansiedad anticipatoria.

La ansiedad anticipatoria se caracteriza por un elevado número de pensamientos catastrofistas, los cuales nos colocan en el peor de los escenarios posibles. Por ejemplo, si tenemos una entrevista de trabajo, nos visualizaremos siendo rechazados, si nuestro jefe nos llama a su despacho, pensaremos que algo hemos hecho mal y que nuestro puesto de trabajo corre peligro, si tenemos una dolencia física, pensaremos que sufrimos una grave enfermedad.

“La ansiedad anticipatoria aparece cuando estamos pensando sobre un acontecimiento futuro, no mientras estamos realizándolo”.

Cuando anticipamos, sufrimos dos veces:

1º. Anticipando el pensamiento antes de que suceda.

2º. Si se cumple nuestro pronóstico, sufrimos por la realidad de lo ocurrido.

Un pensamiento anticipatorio sobre lo que puede ocurrir si hacemos tal o cuál cosa, no siempre nos lleva a sentirnos mejor.

Cómo hacer frente a la ansiedad anticipatoria:

 

  • Lo más importante es tomar conciencia y darnos cuenta de estos pensamientos catastrofistas. No tenemos que huir de ellos, debemos hacerles frente y ver qué es de lo que nos están advirtiendo, ya que en la base de todos ellos, hay un miedo, un temor al que debemos hacer frente. Una vez seamos conscientes de ellos, tendremos la capacidad de cambiarlos.
  • Debemos situarnos en el presente que podemos controlar, en la situación en la que nos encontramos y no pensar únicamente en un futuro terrible que escapa de nuestro control y nos genera una mayor ansiedad e inseguridad.
  • No dejes de tomar decisiones. La ansiedad anticipatoria nos bloquea y hace que evitemos tomar una decisión y resolver problemas, esto lo único que causará es que la ansiedad aumente. Una vez que se tome una decisión, la ansiedad disminuirá y entonces podremos hacer frente al resultado de la misma, sea positivo o negativo.
  • Pregunta, infórmate y pide ayuda. Apóyate en los demás, y expón tus miedos. Comunícate con los demás para recabar más información y así poder tomar una decisión con la que más confortable te encuentres.

Me gustaría terminar con un pequeño relato de Paul Watzlawick de su libro “El arte de amargarse la vida”, ya que la anticipación, en muchos casos, nos amarga la vida y nos aleja de la felicidad. Sin embargo, en el momento en el que nos damos cuenta de esta anticipación, ya estamos cogiendo los mandos para manejar el rumbo de nuestros pensamientos y decidir si los dejamos así o los confrontamos y cambiamos.

Watzlawick